Pescados
Filetes y cortes de pescado congelado, listos para cocinar.
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Pescado congelado, listo para cocinar
Nuestros filetes se congelan individualmente, de modo que puedes sacar sólo lo que vas a cocinar y devolver el resto al congelador sin descongelar todo el paquete. El congelado IQF se hace poco después de la captura, lo que en la práctica conserva mejor la textura que un pescado "fresco" que lleva varios días en mostrador.
En salmón trabajamos los formatos que realmente se usan: filete con piel, porciones, bloque y hamburguesas. El filete con piel conserva mejor la humedad al horno y a la plancha. Las porciones vienen cortadas a un gramaje parejo, lo que importa cuando necesitas que todos los platos salgan iguales. El bloque es el de mejor rendimiento por kilo y está pensado para volumen.
La reineta es un pescado blanco de carne firme y sabor suave, uno de los más agradecidos para quien no cocina pescado habitualmente: aguanta bien la sartén, el horno y la fritura sin deshacerse.
Cómo cocinarlo sin secarlo
El error más común es cocinar el filete todavía congelado a fuego alto: se quema por fuera y queda crudo al centro. Descongélalo en refrigerador la noche anterior, sécalo con papel absorbente y recién ahí llévalo a la sartén bien caliente.
Un filete de grosor medio necesita entre tres y cuatro minutos por lado. En cuanto la carne pasa de translúcida a opaca y se separa en láminas al presionarla, está lista. Más allá de ese punto pierde agua y se pone algodonosa.
Conservación
Mantén el producto a −18 °C hasta el momento de usarlo y no lo recongeles una vez descongelado.